MySalus: “Tenemos que educar a nuestros hijos desde la responsabilidad, no desde el consumo”

MySalus: “Tenemos que educar a nuestros hijos desde la responsabilidad, no desde el consumo”

MySalus son la pediatra Ximena Carzolio y la enfermera Raquel Herraiz, pero también todas las profesionales que forman parte de un equipo multidisciplinar con un objetivo en común: ayudar a las madres a disfrutar de su maternidad. ¿Cómo? Asesorándoles y ofreciéndoles información en los primeros días tras el parto, seguramente uno de los momentos más importantes tras el nacimiento del bebé. Charlamos con ellas para conocer un poco más su proyecto y su apuesta por hacer del nuestro un mundo mejor. A las madres que recurren a sus servicios siempre les ofrecen Pañales Pingo y eso ya dice mucho de ellas, ¿verdad?

¿Cómo surge MySalus?

Surge de la experiencia vital como madres y profesionales, en este caso cómo pediatra y enfermera de pediatría respectivamente. Sobre todo a raíz de experimentar con nuestra maternidad y observar en otras madres el gran vacío asistencial de ayuda y apoyo con el que nos enfrentamos al llegar a casa con nuestro bebé.

Vuestros servicios están enfocados a mujeres que acaban de ser madres. ¿Es uno de los momentos vitales en que más ayuda se necesita?

Efectivamente, tras el cansancio arrastrado de los últimos meses de embarazo y el agotamiento físico y emocional tras el parto, se suman las múltiples dudas por el cuidado del bebé y la falta de sueño. Por ello tras la vuelta a casa es dónde más apoyo y ayuda necesitan las mamás.

¿Cuáles suelen ser las dudas más frecuentes de las madres recientes y primerizas?

Principalmente los cuidados básicos del bebé: cómo curar el cordón, cómo deben cortarle las uñitas, qué deben hacer para calmarlo… También muchas dudas sobre alimentación, tanto en lo referente a lactancia materna como artificial.

¿Cómo se siente una cuando ve que aporta a una madre la tranquilidad y la confianza que precisaba?

Es indescriptible la sensación, es el motor que nos impulsa a continuar y mejorar cada día más. Ver los rostros de las mamás cuando están desesperadas y llegas a su casa para ayudarlas y despejar sus dudas, las palabras de cariño y gratitud se repiten día a día en cada domicilio al que acudimos. Es lo mejor de nuestro trabajo, sin duda.

Cuando llegan nuestros hijos (y vosotras dos sois madres) deseamos más que nunca un mundo mejor porque parece que nos concienciamos más que nunca del mundo en el que vivimos. ¿Cómo intentáis cambiar el mundo desde vuestro proyecto emprendedor?

Creemos que aportamos una ayuda esencial cuando la madre más lo necesita. Una madre segura, confiada y tranquila tiene capacidad para cuidar y criar a sus bebés mejor que otra que no lo está. Por este motivo aportamos a la sociedad la contención y apoyo necesarios en un momento vital de la vida.

«Una madre segura, confiada y tranquila tiene capacidad para cuidar y criar a sus bebés mejor que otra que no lo está»

En ese sentido con vuestros clientes usáis nuestros pañales ecológicos: ¿Por qué os decidisteis por Pañales Pingo?

Los conocimos de forma casual en una feria de puericultura y decidimos probarlos. Nos convenció tanto la experiencia de uso que no dudamos en elegirlos para el cuidado de nuestros bebés. Además estamos ayudando al medio ambiente, por lo que son la mejor elección sin duda. Desde entonces los recomendamos y ayudamos activamente a su difusión para que lleguen a muchos más padres conscientes y consecuentes con un mundo más ecológico y sostenible.

También ayudáis con vuestros servicios a establecer la lactancia materna, que es en sí misma un recurso estupendo para cuidar el medio ambiente… ¿No creéis?

Por su puesto, la lactancia materna es el mejor recurso que tienen las mamás para alimentar a sus bebés, pero en ocasiones instaurarla no es sencillo y el asesoramiento profesional es básico para conseguirlo. Además, nada mejor que la leche producida por la madre tanto para la salud del bebé cómo para el ahorro económico, así como por el daño ambiental que supone la fabricación de la leche artificial y la posterior degradación de los componentes de la misma.

Y, a parte de con los pañales y la lactancia, ¿de qué otras formas pensáis que podemos llevar a cabo como padres una crianza más respetuosa con el entorno a nivel ecológico?

Educando a nuestros hijos desde la responsabilidad, no desde el consumo. Enseñándoles el valor de la naturaleza, los recursos que ofrece para disfrutar de ella en familia y con amigos. Respetando el entorno cada vez que la visitamos sin dejar ningún rastro de nuestro paso por ella. Limitar el uso de envases, embotellados y buscar alternativas con productos ecológicos que en la mayor parte de las ocasiones la hay, como en este caso con los pañales Pingo.

«La lactancia materna es el mejor recurso que tienen las mamás para alimentar a sus bebés, pero en ocasiones instaurarla no es sencillo y el asesoramiento profesional es básico para conseguirlo»

Y, por último, como expertas, no os podemos dejar de pedir que nos deis unos pequeños consejos para padres primerizos…

El principal consejo sin duda es PACIENCIA, entender que tener un hijo es un aprendizaje para todos los miembros de la familia, incluso para el bebé. No exigirse demasiado y no hacer caso a todas las opiniones que nos llegan sobre cómo debemos cuidar del recién nacido.

La lactancia materna también cuida del medio ambiente

La lactancia materna también cuida del medio ambiente

Si bien estamos habituados a escuchar sobre los beneficios de la lactancia materna para la salud tanto de la madre como del hijo, poco se comenta sobre los beneficios que el amamantamiento aporta al medio ambiente.

Fue en la Semana Mundial de la Lactancia Materna de 1997 cuando comenzamos a conocer más sobre este tema. En aquella ocasión, el emblema elegido fue “Lactancia materna, un recurso natural”. Precisamente ser un recurso natural es lo que convierte a la lactancia materna en una forma de alimentación absolutamente respetuosa con el entorno. Os detallamos 8 motivos por los que la lactancia materna cuida del medio ambiente:

1. La leche materna procede de la madre por lo que es un recurso inherente al cuerpo de la mujer. Esto le convierte en un alimento seguro y renovable.

2. Además, la lactancia materna no genera desperdicios porque es el propio pecho de la madre el encargado de la producción. La fabricación de leche artificial, en cambio, genera residuos, mayor gasto de agua y electricidad y mayor cantidad de metano atmosférico.

3. El envase es el pecho así que no necesitamos ningún tipo de recipiente específico, lo que ya de por sí reduce el impacto ambiental con la no fabricación de tetinas ni biberones.

4. Tampoco debe hacer distribución ni transporte, reduciendo con ello la contaminación atmosférica.

5. No hay que limpiar el envase materno más allá de la ducha habitual, por lo que se evita el empleo de agua, jabones específicos o productos de limpieza como ocurre en el caso de los biberones y tetinas.

6. La leche materna no necesita calentarse ya que viene de serie con la temperatura óptima por lo que ahorramos energía.

7. También se habla de un menor consumo de medicamentos. ¿Por qué? Pues porque la lactancia materna es ya un beneficio en sí mismo para la salud poblacional. Más salud, menos enfermedades y, por tanto, menos medicamentos se fabrican y consumen.

8. Y, por último, la amenorrea que produce la lactancia materna como agente que facilita un mayor respeto por la ecología. ¿Cómo? Pues muy sencillo. La regla, por lo general, aparece mucho más tarde en madres que amamantan. Incluso pueden pasar años. Esto repercute directamente en e medio ambiente a través de un menor consumo de compresas, salvaslips y tampones.

¿Se os ocurren más motivos por los que la lactancia materna respeta el medio ambiente?